investigación y docencia*
Concepto
de investigación
Investigación
es la indagación inteligente respecto a una inquietud o desconocimiento sobre
un objeto, hecho o idea con el propósito de conocer, mejorar el conocimiento,
renovarlo o descubrir interrelaciones entre hechos o fenómenos o seres.
Muchos
objetos que nos rodean sólo nos son conocidos por la apariencia o las
referencias que de ellos tenemos, pero por razones de acuciosidad del
observador surgen dudas sobre lo que se dice que son y qué contienen.
Hay
hechos que están en la misma situación respecto al agente que los percibe y que
evidentemente son efecto de causa desconocida y que requieren la actividad de
indagación para precisar la causa. Visto, desde otro ángulo, más bien se
pretende saber qué efectos producirían en determinadas condiciones.
Existen
afirmaciones o concepciones, es decir ideas
sobre sucesos diversos que por algún motivo nos resultan no conformes
con lo que pretenden explicar y requieren de observaciones sobre los objetos o
hechos o doctrinas que le sirven de sustento.
Si
esto es así, la investigación en sí no es exclusiva de especializaciones
profundas en ciencias y metodologías. Es la acción necesaria y permanente del
desarrollo mental que de cara a la universalización del conocimiento o conocimientos específicos
se complica y requiere de metodologías y logística más o menos sofisticadas;
pero, sobre todo, aptitud y actitud; conocimiento, voluntad y sentido
heurístico.
Si
el objetivo es la universalización de lo que se pudiera encontrar como
consecuencia del proceso de investigación, entonces estamos ante la
investigación científica de promoción científico-tecnológica, la que requiere
ya de especialistas específicamente dedicados a ello, los que pueden estar en
la universidad, como debiera ser o en
laboratorios especializados públicos o privados; es un asunto de costo
beneficio. Esto es hacer de la investigación una profesión: el investigador.
Atributos
y condiciones:
En
principio nadie está excluido de la actividad de investigación, entendida como
la acuciosidad para resolver inquietudes cualquiera fuera su causa u origen. Es
sabido que aquellos agricultores que no aprendieron a leer ni escribir, pero
que disciplinados y acuciosos trabajaron con el método del ensayo y error, lograron mejores rendimientos de sus cosechas
poniendo atención a la tradición, pues hasta conocen las posibilidades del
tiempo como el más experto de los especialistas. Lo que pasa con el agricultor
no letrado, pasa con cualquiera otra ocupación.
Es
más, la historia nos muestra como los principios que conocemos hoy de las
ciencias de la medición, de la física o de los conocimientos de la química se
aplicaron por civilizaciones muy antiguas.
Todo
profesional egresado de la universidad debe estar en actitud y aptitud de
investigar. Investiga el médico al correlacionar los exámenes para hacer el
diagnóstico y acertar con el mal y la terapia. Investiga el abogado al examinar
la legislación, la jurisprudencia y la
doctrina aplicable al caso que se le encarga o la necesaria para los informes
de toda índole y así las distintas profesiones académicas, porque este es el
distintivo de su hacer.
Los
atributos esenciales para ello son asumir el compromiso de sus estudios y el
ejercicio profesional con responsabilidad, conocimiento sustantivo y
metodológico. Más allá de ello, la capacidad creativa, intuición y constancia
para la indagación de las fuentes formales y materiales.
Concepto
de docencia
Docencia
es la actividad dirigida a facilitar la toma de conocimientos de las realidades
material, intelectual o espiritual; sea sustantiva o procesal o metodológica.
Esto es un problema de las corrientes que se refieren a la filosofía, ciencia o
metodología de la educación como del aprendizaje.
Como
sucede con cualquier intento de definición ésta no tiene un único enfoque, pues
su expresión dependerá del aspecto que se quiera destacar o referir o el para
qué de ello. Así se habla de docencia para la
educación inicial, docencia para
el trabajo, docencia primaria, Docencia preuniversitaria y docencia
universitaria, docencia o aprendizaje o
educación continua y todo esto para referirse o a los niveles o a la
metodología para cada caso. También se refiere a docencia por objetivos,
docencia por competencias o docencia por evidencias con el mismo motivo.
Así
nos encontramos con referencias como el de proceso de enseñanza, concepto que
se concreta en el enseñante y un proceso pedagógico vertical y en el que surge
el aprendizaje subordinado a lo que el catedrático dice o “enseña, concretado
en el alumno o el estudiante. Este proceso vertical da lugar a los conceptos de
cátedra y catedrático.
Surgen,
a propósito de las nuevas doctrinas pedagógicas, expresiones en binomio como
enseñanza-aprendizaje y, finalmente, el que ahora aplicamos de
facilitación-aprendizaje. El primero con el propósito de horizontalizar el
proceso y el segundo para enfatizar que el proceso debe hacerse en el marco de
la creatividad y del aprendizaje en el manejo del criterio propio de cara al
procesamiento de la información posible orientado por el facilitador.
El
gran problema que institucionalmente
tenemos es que en la universidad no hemos captado aún esos conceptos en binomio
de enseñanza-aprendizaje y el de facilitación-aprendizaje y seguimos con el
congelado concepto de enseñanza y del catedrático, lo mencionemos o no. Esto no
sólo lo es en la perspectiva del docente, lo es del estudiante y de la
comunidad. Es la adopción de trasnochados estatus aristocráticos intelectuales.
Tenemos
aún docentes universitarios que se irritan cuando los estudiantes exponen sus
inquietudes o preguntas o docentes que pretenden guardar el secreto de sus
fuentes, aspectos éstos superados de lejos con la extensión de internet o de la informática y la tecnología
de las comunicaciones. La situación se complica cuando los docentes ni siquiera
recogemos las posibilidades mínimas del conocimiento y manejo de las
herramientas de la informática.
Esto
nos lleva a reflexionar sobre cuál es la docencia que requiere la universidad
en la actualidad, sin que esto excluya a
los otros niveles, sólo que por el objetivo de la exposición nos obliga a
centrar el tema.
El
perfil del docente universitario:
Si
realmente queremos motivar la investigación como un elemento comprendido en la
actividad docente, debemos incluir tres aspectos sustanciales:
1.
No se puede seleccionar docentes por razones o
fundamentos de relaciones sociales o familiares o de afinidad política o de
fraternidad o de intereses personales, exclusivamente.
2.
La especialidad, debidamente calificada por la
experiencia académica o profesional, debe primar sobre cualquiera otra. No es
posible admitir que se convoquen a docentes que se desenvuelven en una
especialidad determinada para otra que poco o nada tiene que ver con su
experiencia en el campo correspondiente, sólo para beneficiarle personalmente.
3.
Es conveniente que, a quien se le concede la “venia legendi” o la
potestad de facilitar el proceso de aprendizaje de carácter horizontal, haya dado muestras de inquietud en la
indagación de conocimientos en la especialidad que se convoca.
4.
La selección debe incluir los rasgos de la personalidad,
de modo que no sea sólo un facilitador científico-tecnológico; sino de
equilibrio emocional y ético-profesional.
5.
De acuerdo a la especialidad, el docente debe tener un
alto nivel de conocimientos del idioma inglés.
Sí
la institución considera que fundamenta su política en alcanzar el cumplimiento
de lo que importa ser una universidad moderna, acorde con las exigencias de los
tiempos y que ello no puede ser posible sin el binomio investigación docencia,
entonces no tiene alternativa que construir el perfil docente sobre premisas idóneas
para la función y los controles deben dirigirse con ese propósito.
Dónde
la investigación en la docencia universitaria
Un
presupuesto es que la cultura de la investigación en la docencia requiere de
esfuerzos de dirección del proceso de facilitación, pues, desde hace mucho
tiempo se introdujeron en el proceso los llamados cursos de investigación
científica, pero es un curso que
comienza y acaba en el ámbito temporal del proceso del curso mismo y no
trasciende holísticamente al quehacer de la escuela académico profesional. Vale
decir, no se hacen las sinergias necesarias para que la docencia como cuerpo
aplique los conocimientos que se recogieron en el curso y que deben discurrir
horizontalmente.
Ello
exige actitudes docentes y discentes de solidaridad y responsabilidad en la
misión docente. Menos protagonismo y más modestia, como corresponde al
académico y al hombre de ciencia que se aprecie como tal. Esto debe partir de la articulación curricular,
incorporando el hacer investigación en el
plan de estudios y en el desarrollo de los sílabos
La
actitud científica debe estar presente:
En el desarrollo de cada curso y en cada trabajo de
aplicación.
En
el desarrollo de seminarios o conversatorios.
En
el desarrollo de los talleres para articular los proyectos.
En
el proceso de prácticas de toda índole.
Esto
exige coordinación, control, evaluación y programas de mejoramiento o de
recomposición de los cuadros.
conclusión:
La
investigación como instrumento de trabajo profesional y académico se debe
desarrollar incluida en el proceso de aprendizaje, bajo responsabilidad del
facilitador, como el actor que aporta la experiencia y el estudiante, como
responsable de su formación.
* SOCIOLOGÍA POPULAR.
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