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El presente Blog incluye escritos jurídicos, educacionales y comunicológicos de mi producción intelectual, como tmb escritos de otros autores.






sábado, 10 de agosto de 2013

UNIVERSIDADES PRIVADAS Y UNA GRAN UNIVERSIDAD

UNIVERSIDADES PRIVADAS Y UNA GRAN UNIVERSIDAD*

Aspiraciones educativas

Razones históricas en materia de educación condujeron la preferencia de padres de familia y de jóvenes  hacia la profesión con estatus  universitario, desdeñando la situación de educación superior no universitaria y peor, la que se conoce como artes y oficios o simplemente de oportunidades laborales a pesar de que éstas profesiones, artes y oficios serían, precisamente, las puntas de  lanza para el despegue industrial y del desarrollo del país.

La demanda educativa de nivel superior universitario fue siempre de gran volumen y la concepción  para organizar universidades, estricta y acorde con el sentido, supuesto,  de dar oportunidades a una élite intelectual,  dejando, así, afuera un volumen importante de postulantes y de esperanzas de la familia. El asunto era, si quienes alcanzaban ser seleccionados fueron siempre talentosos y estudiosos y los que quedaban fuera habrían sido los lentos y perezosos o si tales limitaciones eran motivo de pérdida de talentos.      

Sin entrar al fondo de ese asunto, la organización universitaria estuvo siempre en los tapetes políticos, con el criterio elitista, y el riesgo de conflictos sociales, en aumento, como consecuencia del sinsabor de los “fracasos” y de las desilusiones de las familias.

Lo lamentable en estos asuntos es la inexistencia de un plan integral del desarrollo del País, en donde se articule el sistema educativo con las reales necesidades del crecimiento y del desarrollo. Simplemente se trabaja al día y sobre la base de legislaciones tópicas, es decir aisladas entre sí. La educación tiene que estar estrechamente ligada a la realidad económica social del país y no a la fuerza, sino, de modo real y natural.     

Universidades privadas

La universidad privada en el país era una posibilidad para satisfacer  las aspiraciones de la juventud y de sus familias y así lo hacía y hubo universidades privadas, como las hay, que proyectaron prestigio y satisfacción; pero de ahí a promover el desorden y la exageración del crecimiento de la cantidad de profesionales, sin importar la calidad de los mismos, hay distancia que veremos en otro artículo a propósito de la particularización de la universidad.  

Para referirnos al Norte del país (Perú-Sudamérica), esta situación y la exagerada cantidad de postulantes que se quedaban fuera, generó el afán de la sociedad civil de dar apertura a la satisfacción de esa demanda insatisfecha, pues siempre estuvo presente en la legislación la posibilidad de promover la organización de universidades de Derecho privado  sin fines de lucro, frente a las universidades de Derecho público; pero, sin desnaturalizar la esencia corporativa institucional, es decir, fundadas por Ley y conducidas por la comunidad universitaria (Profesores, estudiantes y egresados), bajo formas democráticas. En este caso, el titular del dominio patrimonial es y fue la universidad, como ente nacional no público y no, los promotores (como lo es en la caso de las particulares). Así, hasta 1987 surgieron universidades privadas en diversos lugares del país: en Piura, La UDEP; en Chiclayo, La Universidad privada de Chiclayo  y en Chimbote,  dos universidades: La Universidad privada de San Pedro y la Universidad Los  Ángeles de Chimbote. En las dos últimas, con gran esfuerzo, ejercieron docencia un grupo de académicos de la Universidad Nacional de Trujillo.

Una gran universidad

El 26 de julio, próximo pasado, cumplió 25 años de su fundación la Universidad Privada “Antenor Orrego”, consecuencia de la iniciativa de  un grupo de académicos que prestaban servicios docentes en las universidades privadas de Chimbote y, a pesar del desaliento que existía en el medio, en razón de que ya se le habría negado, injustamente, a otra generosa iniciativa local; no cejaron en su propósito e inspirados en los principios académicos,  fuera de contaminaciones político-partidarias y, por encima de ello, se agruparon en una asociación civil promotora, cuya primera Junta Directiva estuvo presidida por el Dr. José Veneros Chávez e integrada por los profesores Lorenzo Santillán Castillo  (Vicepresidente), Alfonso Villanueva Vásquez (Secretario), Felícita Peralta Chávez de Lozano (Tesorero), Edú Gilberto Cabanillas y Luis Gorritti Sánchez (Vocales), además, Pedro González Cueva y Luis Sánchez Vásquez.  Así, en conformidad con Ley se presentó el proyecto y absolvieron las observaciones, tocándole al Presidente de la Junta, Dr. Veneros Chávez, realizar las acciones necesarias, las que se impulsaron con gran esfuerzo y dedicación, hasta obtener el éxito, alcanzado con la consecución de la Ley de su creación, 24870, promulgada el 26 de julio de 1988, como una universidad, social y con peso en la tecnología.

A partir de ahí, se puso en marcha la organización de la nueva universidad, la que, finalmente, quedó a cargo de una tercera Comisión Organizadora, presidida por el  Dr. Aurelio Lazo Vílchez, el Dr. Abundio Sagástegui, como Vicepresidente Académico y el Dr. Luis Gorriti Sánchez,  como Vicepresidente Administrativo; comisión que alcanzó la institucionalización de la Universidad e impulsó con éxito la implementación de la misma, constituyéndose una Asamblea Estatutaria (enero 1995)  que, luego,  dio lugar a la instalación de los órganos de gobierno: Asamblea universitaria, Consejo universitario y Rector, eligiéndose, por la Asamblea, al Dr. Luis Gorriti Sánchez como el primer Rector de la Upao y a los Dres. Arnaldo Estrada Cruz y José Veneros Chávez como Vicerrectores en lo Académico y en lo Administrativo. Correspondiéndole a las siguientes gestiones el esfuerzo para posicionar la marca Upao y encauzarla en el marco de una gestión contemporánea con tecnología de punta, infraestructura apropiada a la educación universitaria,  siempre en el contexto de una dinámica de respeto a la autonomía de los órganos de gobierno, de ingreso, contratación y  evaluación objetiva de la docencia; de cara a la excelencia de sus servicios académicos.           

Así, no obstante  haber llegado al posicionamiento de su marca, conseguido tras sacrifico constante de la comunidad universitaria en el curso de estos 25 años, cumplidos, hay que destacar como una feliz iniciativa haber escogido  para su patrocinio el nombre de Antenor Orrego, como un humanista y educador nacional  de calidad universal y un consecuente luchador social, por encima de enclaustramientos ideológicos, de personalidades extranjeras y de protagonismos fatuos  que niegan la esencia del ser universidad,  denigran la docencia universitaria y desnaturalizan la naturaleza del proyecto social.


FELIZ ANIVERSARIO UPAO, UNA GRAN UNIVERSIDAD


lunes, 5 de agosto de 2013

RELACIONES PÚBLICAS: REFLEXIONES

 RELACIONES PÚBLICAS: REFLEXIONES

La problemática.

Como toda actividad profesional, las Relaciones públicas se enfrentan con la necesidad de la definición del  perfil de su quehacer,  de su reconocimiento y protección legal para llegar a la convicción del usuario de los beneficios que se pueden obtener para él y el medio en el  que se desenvuelve.
Expondremos estas reflexiones en tres ejes: En primer lugar el eje de la identidad, un segundo eje el de su reconocimiento y protección legal y un tercero, el de los beneficios para el usuario y la sociedad.

I. La Identidad de las Relaciones Públicas.  

No se trata de hacer una definición de las Relaciones públicas, pues para ello bastará recurrir a la abundante literatura especializada y encontrar las más diversas; pues, cada autor pretende la originalidad de este presupuesto y ello puede justificarse por el tipo de investigación o el propósito que con su trabajo se pretenda. Por otra parte, es una inquietud que estuvo y está como labor permanente de la persona en sí y de los quehaceres institucionales, empresariales y de responsabilidad profesional. Por ello, enfocaremos este asunto por la precisión de la misión de las Relaciones públicas, su ejercicio profesional de servicio y profesional académico.
Quiero sí afirmar que las relaciones públicas como ciencia y como tecnología no basan su misión en hacer simpáticos a personas e instituciones o empresas; pues su misión apunta más allá del simple parecer.

1.   La Misión.

Lo principal es precisar cómo reconocemos esa actividad que denominamos Relaciones públicas, por lo que es y debe hacer, específicamente, en relación con otras en su género,  con las cuales  debe compartir en un mutuo apoyo desde la perspectiva sistémica, para comprender la unidad de los fines, como con el periodismo, publicidad y marketing social. Nada se consigue tratando de ser superior a éstas u otras actividades con las que se comparte el conocimiento y las técnicas, porque unas y otras intercambian información, salvando las individualidades de cada cual y lo importante es fijar las correspondientes misiones. Esto, que es fácil de escribirlo y recitarlo, no lo es en la práctica.
Con respecto a precisar su misión, podemos partir diciendo que las Relaciones públicas tienen como misión fundamental constituir las necesarias bases de información de la que debe disponer la empresa, institución o individuo para orientar las políticas y estrategias sociales externas e internas, de acuerdo a los fines de la unidad a la cual sirve. Me refiero, no a las informaciones especializadas que le corresponderán a las diversas profesiones, según los fines de cada individuo, colectivo o personal; sino de lo que importa a las relaciones que se generan con los públicos externo (general y objetivo), interno (directivos, funcionarios, colaboradores) y mixto (accionistas, proveedores, distribuidores), con la finalidad de generar y mantener en grados de eficiencia y de eficacia lazos de solidaridad y mutua comprensión en relación a intereses comunes; trazadas que hubieran sido las políticas empresariales o institucionales o las individuales, según fuera el usuario.

2.   Las Relaciones públicas como Profesión.

Dependiendo de la organización educativa en cada país, las Relaciones Públicas pueden o no ser reconocidas como profesión de alto nivel y no requerirse para su culminación el grado de bachiller como grado o subgrado académico, por lo que significa mantenerlo a nivel no universitario. Es más, es posible también que de acuerdo a la concepción de profesión ésta sea meramente una actividad posible de ser desempeñada por cualquiera fuera la profesión o las necesidades del usuario. Así, pueda corresponderle al periodista o sociólogo o antropólogo o psicólogo o a otras profesiones del sector de ciencias humanas o de acuerdo a la Institución o Empresa ser encargada a un profesional del giro; así, en un hospital encargársela a un médico o enfermera o profesional de la educación. Para beneficio de la sociedad, esta perspectiva va siendo superada y las Relaciones públicas, reconocida ya como ciencia y tecnología se les conceda legalmente su propia identidad. Es el caso del Perú, en donde las Relaciones Públicas está reconocida propiamente, como veremos más adelante.

2.1. Las Relaciones Públicas como profesión de servicio

El profesional en relaciones públicas es un gestor de las comunicaciones con el propósito de aportar conocimientos mutuos entre el usuario de su servicio y los públicos que tendrán como resultado el afecto y la comprensión mutua. En tal sentido, debe estar dotado de una sólida base de conocimientos humanísticos, de las tecnologías instrumentales y  de habilidades específicas para adelantarse a los sucesos que importan a los objetivos de la actividad del usuario de los servicios de relaciones públicas. Como su nombre lo indica, se trata del ejercicio concreto a los fines prácticos de personas, instituciones y empresas y esto puede suceder a nivel puramente técnico operativo; acreditable con un título expedido por un Instituto Superior no universitario  o
superior con habilidades para investigar y asesorar en la materia; acreditable con la Licenciatura, concedido por una Universidad, pero no necesariamente dirigido a la creación de conocimiento.    

2.2. Las Relaciones públicas como Profesión académica.
Las  Relaciones públicas, por la naturaleza de  su quehacer o misión fundamental, constituyen un sector de estudio  e investigación. De estudio, porque como actividad requerida para conseguir los resultados de su misión, desde su identificación teórica y de las metodologías de realización, es menester desarrollar un proceso de aprendizaje teórico fundamentalmente que puede estar referido al ejercicio profesional de la investigación científica,  de aporte al conocimiento, porque identificadas  las relaciones públicas como  hecho y fenómeno dirigidos a la comprensión de seres pensantes, este conocimiento tiene que verificarse, analizarse, validarse, recrearse y hasta generarse ex novo,  en sí y en sus relaciones con las ciencias y técnicas que le sirven para satisfacción de sus fines y  del desarrollo social y político. Se ejerce fundamentalmente en la enseñanza de nivel universitario y en los gabinetes de asesoramiento en lo más alto. Su acreditación requiere de los grados académicos de maestro y de doctor, como postdoctorado.

3. Las Relaciones Públicas como ciencia.  

Para nuestros efectos, consideramos las Relaciones Públicas como una disciplina encrucijada; es decir, una ciencia aplicada, sobre la base de ciencias humanas básicas que concurren a su formación. Así, tiene como núcleo de conocimiento a las relaciones interindividuales debidamente organizadas con propósitos comunes específicos involucrados a fines  sociales, económicos o políticos al servicio de personas naturales y colectivas.        

II  El reconocimiento y la protección legal.

1.   Reconocimiento en el medio social, económico y político
En el marco de nuestra realidad, podemos empezar preguntándonos, ¿existe en nuestro medio el reconocimiento expreso de la necesidad de una profesión  de las Relaciones Públicas en el sentido que lo hemos expresado?

Al parecer, la actividad que corresponde a las relaciones públicas se siente, más desde las perspectivas puntuales como las de promover la imagen de los principales personajes o de la empresa o institución o como un modo de enfrentar las dificultades cubriendo el rostro de los responsables de la empresa y exponiendo el suyo. Esta visión ya se ha negado desde en diversos foros por trabajos y  eventos realizados organizacionalmente por las instituciones especializadas buscando el posicionamiento auténtico de la misión de las relaciones públicas y de las que las ejerce profesionalmente.

La profesión de las relaciones públicas, en el conjunto de las Ciencias de la Comunicación, carga con la desventaja de su confusión y hasta limitación con la pluralidad de conocimientos y de técnicas que son instrumentos valiosos para la realización de sus fines  y se le recluye como si el producto de su trabajo se expresara en las necesarias atenciones de protocolo o sonrisas que convencen a directivos, empleados y clientes o usuarios, de modo que cualquier persona, por sus apariencias o importancia y posicionamiento en el medio,  sería competente para llevarlas adelante; considerando que todos sus quehaceres se resumen en la “simpatía” que “el relacionista”, pudiera reflejar. Sin negar que algo de eso exista como en cualquier expresión humana y como lo hemos ya expresado,  la misión de las  relaciones públicas, como quehacer profesional, están mucho más allá y por ello es menester afirmar su identidad y posicionarla, de modo específico, en el conjunto de las ciencias sociales y de sus herramientas o técnicas necesarias para su desarrollo. Esto, va resultando ya una agonía en su realización y alcances, dependiendo del sector usuario.

El asunto es que los directivos y ejecutivos tomen conciencia de la necesidad de esta misión, como productora de los necesarios insumos para la formulación de políticas comunicológicas y su contribución con las políticas generales de la empresa, de modo que se le considere como parte de los cuadros estratégicos,  se le dote racionalmente de los recursos necesarios, de acuerdo a la planificación y se evalúen los resultados.   

2.  Reconocimiento legal y legitimidad.   

Formalmente, esto es un asunto zanjado en el Perú y otros países; pues la profesión de servicio  de relacionista público tiene su representación en el Colegio de Relacionistas Públicos del Perú, creado por la Ley 25250 de junio de 1990 como entidad de Derecho público y su modificatoria 28249 pero el asunto está más allá, es decir, que el cuerpo de relacionistas a nivel nacional perciba esta ley, como el instrumento de orientación del ejercicio de esta delicada misión y participe en todos sus aspectos de la misma, porque una ley debe ser querida y cumplida y ello depende de su desarrollo; pues pudiera resultar que el acceso a la membresía y la dinámica de su funcionamiento sean elementos disuasivos, de modo que, no obstante la existencia de la norma, no exista el ánimo de ponerle fuerza y llevarla adelante; pues no todo lo legal es un asunto de declaración, sino, de vivencia y esto es lo más importante.

Tal como se encuentra diseñada en la ley, la obligatoriedad de control del ejercicio en Relaciones públicas por profesionales con título expedido por una universidad, esto queda, prácticamente, para ser exigida más en la Administración pública que en la Administración privada.

III. Los beneficios para los usuarios y para la sociedad.

La sociedad, cualquiera fuera su expresión, económica, política  o de solidaridad es un todo compuesto por individualidades en una red de intereses que deben ser conciliados micro y macro institucionalmente.

1. Empresarialmente. Las empresas, entendidas como formas de buscar beneficios económicos requieren el conocimiento de las diversas expresiones del mercado como espacio de cobertura de necesidades que deben satisfacerse con productos y servicios y este es un mundo complejo (público externo) y del sentir y apreciaciones de sus accionistas, directivos y colaboradores (público interno); pues todos ellos están comprometidos con los procesos para cumplir con los objetivos; pero, cada grupo e individuo  espera sus compensaciones, las que no siempre se estiman por éstos, objetivamente y más bien se aprecian subjetivamente y  ello se refleja en satisfacciones e insatisfacciones que se traducen en rumores y conflictos. Aquí encontramos conflictos asociativos que repercuten en las deliberaciones y decisiones de directorios o juntas generales o conflictos gremiales o hasta de clientelas. El trabajo de las relaciones públicas, en estos casos, puede evitar o paliar los efectos negativos y generar  espacios que faciliten las negociaciones para equilibrar la avalancha de intereses y se obtenga una corriente de mutua comprensión. y de facilitaciones para posicionar su marca. 

En todo caso, el efecto de una planificada y constante acción del relacionista público se traduce en un ahorro de costos económicos  y de mejoramiento de  la eficiencia, apuntando a la eficacia de los públicos internos, como de reconocimiento de los públicos externos .  

2. Políticamente. En lo político la situación es mucho más difusa, dependiendo de los niveles y jurisdicciones, pues los instrumentos propios del trabajo del relacionista entran en una fuerte contradicción, de modo que todo esto es posible de ser previsto por un buen trabajo del relacionista, sobre los puntos neurálgicos que hubiera detectado inteligencia  o se hubieran propuesto como hipótesis de las ocurrencias. La ventaja en este ámbito es el nivel positivo que permita la gobernabilidad y  alcance la paz social.

3. Solidariamente. En las organizaciones solidarias, como las sociales, deportivas y religiosas, las relaciones públicas pueden aportar una mayor comprensión en los fines propios de cada organización y traducirse en mayor confianza para involucrarse en ellas y mejores disposiciones de la comunidad para alcanzar aportes económicos o apoyos físicos, como es, por ejemplo, el voluntariado que fortalezca la realización de sus fines.

CONCLUSIÓN:

Finalmente, para concluir con estas reflexiones muy puntuales, sólo me queda desear éxito en la gestión de las organizaciones dedicadas a cimentar el ejercicio profesional del relacionista en las labores emprendidas para potenciar el conocimiento y las destrezas de sus asociados y puedan con confianza enfrentar los retos cada vez más exigentes en todas las profesiones comunicológicas y de modo especial en la profesión del relacionista, pues las tecnologías de las comunicaciones agudizan la competencia y  el procesamiento de las informaciones para ser utilizadas por la empresa se hace más complicado y urgente; hoy más que nunca con el desarrollo de las tecnologías de la información y del conocimiento.

Espero que estas reflexiones puedan servirles en algo a quienes hubieran emprendido los estudios en Ciencias de la Comunicación o específicamente en Relaciones Públicas. También a quienes tienen interés en hacer crecer con éxito y responsabilidad social sus actividades económicas o políticas o solidarias. 

viernes, 28 de junio de 2013

PEDRO Y PABLO



Estimados cibernautas:
Más que un cuadro religioso, resulta una escena de coherencia y de lealtad. Sobre todo de fidelidad al servicio de una causa, como pudiera ser una causa política que acaban su vida para que, al final, otros vivan. Así fueron Pedro, el Papa y Pablo, el soldado convertido, quienes, al final, han quedado como paradigmas. 

PEDRO Y  PABLO

  
Estos santos,  si bien participaron de las enseñanzas del Maestro, sus antecedentes y apreciaciones tuvieron alguna diferencia, siendo ambos judíos.

Pedro, el pescador

Pedro fue uno de los 12 apóstoles, señalado por Jesús para sustentar su iglesia, independientemente de las interpretaciones que se hacen por algunos estudiosos. Pedro, un humilde pescador sin mayor educación y jefe de una familia, lo cierto es que él fue el primer Papa, a pesar de las discusiones al respecto, es decir, el sucesor directo de Cristo Jesús.Pedro lideró los primeros tiempos de lucha por la expansión de la misión que recibiera del Maestro, a quien negara tres veces, ante la miserable amenaza que se cernía sobre los amigos de Jesús.

Pablo de Tarso

Pablo; sin embargo, fue convocado por Jesús, después de la pasión y en medio de su furia, persiguiendo a los seguidores de las enseñanzas de Cristo, considerándolos destructores de los sagrados principios del judaísmo, independientemente de su condición de fariseo. Pablo fue siempre una persona íntegra, creyente en un solo Dios y lejos de la vida disoluta, según los estudiosos. No es que se convirtiera, como resultado de las prédicas de los apóstoles o de los numerosos creyentes o sensibilizado por la aceptación de los que sostenían  esa fe a los martirios y prisiones que él personalmente les infringiera; no, su adhesión, increíblemente firme, fue el resultado de una revelación del mismo Jesús, mientras él marchaba a la búsqueda de seguidores de Cristo para capturarlos y arrastrarlos a Jerusalén. Pablo, soldado y ciudadano romano, alegó esta ciudadanía para no ser apaleado, lo cual constituye la expresión de un principio para reclamar lo que es de derecho. Así, llevó la doctrina de Cristo Jesús por lugares lejanos, gracias a sus convicciones y a su gran apertura hacia los gentiles (extranjeros o no judíos), alegando siempre la primacía de la fe en Cristo sobre la ley (judaica). Es más, creo que Pablo reconoció  la necesidad de adaptación de las reglas a los principios y a las necesidades de universalización, siempre en solidaridad y en los misterios del amor, predicados por el Maestro.

Solidaridad


Traigo estos recuerdos, porque hoy, más que nunca, el representante de Cristo en la tierra requiere de la unión de quienes realmente se sienten miembros de su iglesia, lejos de considerar la religión como un negocio o como un biombo para ganar posiciones en una sociedad que se pierde ya en los afanes del lucro y del uso del poder para enriquecerse y cometer cualquier latrocinio a su favor, dejando al pueblo en el hambre y en la desesperación. Por ello, roguemos a Cristo, Dios, hecho hombre, para que asista y proteja al Papa Francisco, dispuesto a remozar el centro de gobierno y administración de la Iglesia Católica, más allá de las reglas y litúrgias,  sobreponiendo la fe que nos dejó el Redentor, Jesús Cristo, hijo de María y de Dios Padre.

lunes, 17 de junio de 2013

UNIVERSIDAD: REALIDAD O DESEO




Estimado Lector: En el Perú se vive actualmente un caos de normatividad, en relación a la institución universitaria, pues existen universidades de particulares dedicadas más al negocio que a la finalidad que histórica y legalmente tiene. En esta situación surge la gran cuestión: cómo realizar una supervisión de las universidades respetando la autonomía que le es inherente y cuándo se puede decir que esa universidad de propiedad hasta de un individuo puede gozar de ese atributo que todos los universitarios acariciamos. Personalmente, creo en la posibilidad de convocar la inversión privada, en el marco uniforme de obligaciones de públicas y privadas y sobre la plataforma de la comunidad universitaria, respetando la democracia estructural interna. Lo que en este artículo planteamos es parte de ese gran problema, apostando por el desarrollo de la universidad, como pilar del desarrollo de la ciencia, para lo cual se requiere la responsabilidad de docentes, estudiantes, egresados y del cuerpo de personal administrativo.  


UNIVERSIDAD: REALIDAD O DESEO* 
  
La decisión del Congreso de la República de abordar de una vez el asunto de la Ley universitaria ha generado una serie de inquietudes académicas y económicas. En efecto, cuando invocamos el sostener la concepción institucional, partiendo del grito de Córdoba, es la nostalgia de  la realización de una institución desarrollada en un ambiente de libertad y de esencia académica sobre la base de la solidaridad del cuerpo organizacional, es decir la universidad entendida como la comunidad de profesores,  estudiantes y graduados, como lo define el tercer acápite del artículo 18 de la Constitución de la República del Perú (CE), admitiendo la participación de los representantes de los promotores. Esto no es nada simple, tomando la perspectiva de lo que sucede en la realidad nacional, desde la dación del Decreto legislativo 882, bajo el pretexto de promover la inversión en educación, con lo cual se trajo el concepto de la educación como objeto de comercio o de realización de patrimonio particular. El tema da para mucho y no es el espacio de opinión para una exposición más o menos exhaustiva; aunque sí para el planteamiento de la dificultad de diseñar, discutir e implantar una nueva universidad, porque el artículo 18, ab integro, requiere  un desbrozo de su intención,  antes de ello.

El problema organizacional

Es una verdad de Perogrullo el afirmar que la organización no es el conjunto de bienes materiales y ni siquiera del capital, como recurso indispensable para su financiamiento; sino, el potencial humano que hace el colectivo, como parte substancial para su realización material, lo cual  es ya una determinación jurídica. Así, el acápite segundo del artículo 31 de la CE de 1979 precisaba que “las universidades nacen por ley. Son públicas o privadas, según se creen por iniciativa del Estado o de particulares.” En buena cuenta, era la ley la que concedía la personalidad jurídica de la universidad y todas ellas se regían por las mismas reglas de la Ley universitaria, traducidas a sus estatutos y reglamentos. Hoy en día; no. Las universidades del Estado o públicas se expresan por la comunidad universitaria y así se administran; en cambio, las privadas (particulares), es decir las fundadas (no sólo promovidas) por sociedades comerciales (hasta de una persona) o cooperativas o asociaciones civiles, éstas se administran por sujetos distintos a la comunidad universitaria, de modo que son aquéllas las que gozan de la personalidad jurídica, mientras que la universidad(comunidad universitaria) se constituye en un objeto comercial o “social” Ahora tenemos: universidades públicas y algunas universidades privadas (con personalidad concedida por ley) y universidades privadas-particulares (cuya personalidad jurídica emerge de la ley civil o comercial o cooperativa). En las privadas de la actual Ley 23733  era un asunto de mera promoción por los particulares y, en las segundas (D.Leg. 882) son los particulares los que las fundan y al Estado  sólo le corresponde autorizar o no su funcionamiento; no su fundación.

Cambio de régimen legal

Un asunto muy serio es el de la adecuación de universidades privadas (L.23733)  cuyo crecimiento y desarrollo se forjara por la comunidad universitaria y que de pronto resultan como “universidades (D.Leg. 882) asociación civil” cuyos asociados sólo serían el subconjunto de profesores ordinarios, excluyendo a los que se atrevan a reclamar sus derechos,  dejando fuera a profesores contratados, a estudiantes y a egresados; peor todavía, con el peligro de convertirse de pronto en sociedades anónimas. Aquí existe un problema muy serio que no puede quedar fuera del enfoque legal. Peor aún, si tal "adecuación" se hubiera construido sobre un tinglado para el dominio de un subgrupo político o familiar. No pretendo recusar la inversión privada, que sí la hubo en algunas de ellas; lo recusable es apropiarse de un patrimonio ya constituido por el esfuerzo de un colectivo que deviene injustamente en patrimonio nacional.    

La autonomía

He aquí el gran problema. La CE (1993)  determina los fines de la universidad y el más relevante es el de la formación profesional, aunque  escamotea la facultad de otorgar grados académicos y títulos profesionales a nombre de la nación (como sí sucediera en la CE de 1979), lo que deja en el limbo y eso de pretender que las universidades acreditadas sí los otorgarían y las no acreditadas los otorgarían por sí y ante sí (seguramente como títulos nobiliarios) no tiene ni pies ni cabeza y más bien sería legalizar la estafa. La creación de carreras de servicio o académicas no puede estar supeditada al antojo de cualquiera persona. Así, el D. Leg. 882  ha perturbado la verdadera esencia de la universidad; pues, sin negar de que existen universidades privadas-particulares que actúan con seriedad, muchas están jaladas por la necesidad de hacer caja a como dé lugar y se ha producido una seria distorsión en la formación profesional, con honrosas excepciones. Aquí lo importante es hacer crecer la clientela. Así, hay universidades cuya finalidad central es tener una fuerza política y entroncarse con los partidos políticos o de hacer dinero con inconfesables propósitos personales o familiares ( con plata ajena).

¿Cómo entonces tratar este asunto de la autonomía que tiene su propia finalidad de libre expresión académica o de pensamiento?  ¿Cómo negar el Derecho del Estado, construcción jurídica, para procurar un sistema de supervisión, no necesariamente desde el gobierno en su forma ejecutiva, pero que garantice la objetividad?

El tema da para mucho. Sólo he pretendido dejar caer algunas inquietudes, en el marco de la extrema complejidad de la institución universitaria.

* Ver el ensayo Universidad Idea y Concepción en este mismo espacio.

martes, 4 de junio de 2013

EL PAVO REAL

El presente ensayo pretende presentar ciertos perfiles de la personalidad en general, fuera de rigurosidad sicolica y sí, del sentido que pudiera resultar de la observación.  Por cierto que no escapa una observación de esta forma de la subjetividad del observante, aunque pudiera verificarse de que efectivamente así resulta para muchos y para otros pocos que prefieren callar por prudencia o para evitar malas interpretaciones. A ver si nos miramos al espejo y a ver que resulta de nuestras apreciaciones. 


EL PAVO REAL


Ese colorido y maravilloso plumaje,  que se exhibe esponjado   en grácil y pausado movimiento, pertenece a una ave rara que conocemos como pavo real, pariente del horrible, pero muy útil gallinazo, guardián del medio ambiente. El pavo real parece estar consciente de que su hermosura es todo lo que tiene y todo lo que puede dar y en eso es un humilde animal. Por desgracia para él,  los humanos solemos compararlo con ciertas personas que inconscientes de su poca utilidad, suelen adoptar posturas similares, sacando el pecho, sofisticando su andar,  estirando el cuello para mirar a su alrededor, sin contestar el saludo de quienes considera inferiores.

Los hay de varias clases: Predestinados, Engreídos, Autosuficientes y Vanidosos.


Los predestinados

Habemos humanos que reclamamos posiciones preeminentes porque nos hemos convencido que esa posición fue hecha para nosotros y no admitimos que otra persona siquiera pretenda lo que creemos nos corresponde en exclusiva y que imaginamos anterior a nuestro nacimiento. Entonces nos pavoneamos ante el resto, exigimos el reconocimiento de ese derecho natural y combatimos fieramente cualquier competencia al respecto. Si por el acaso alcanzáramos el sitial de nuestras ambiciones, cualquiera hubiera sido la circunstancia, entonces, no queremos dejarlo y si se nos fuerza a hacerlo tendremos como enemigo al sucesor, como un intruso, advenedizo y usurpador, sin importar la causa del remplazo. Sentiremos mancillado el plumaje y la galanura del pavo real. Hay varias clases de predestinados: por el lugar de nacimiento, por razones genéticas,  por matrimonio, por chochera de un protector  y, también, por el acaso; estos últimos son los más tercos.   


Los engreídos

Los hay, quienes por feos o por lindos, fueron engreídos de mamá o de papá o de una vieja tía y como todo se les dio en casa,  todo se lo reclaman al resto del mundo. A veces, es un asunto de color o de apellido, Velázquez del Monte Pérez del Alcázar o de la Parra y Riego de la Espiga  u otros ilustres nombres, ya deslustrados, sin tierras ni beneficios que se desperdiciaron por tres generaciones. Sin embargo, también se empluman, dejan de comer, usan mondadientes y apenas si alternan con otros que consideran de menos alcurnia y que simplemente soportan por una cristiana humildad. Claro que pagan el club, dejando uno o dos trimestres en mora o a los ralos proveedores que incautos esperan el cumplimiento de esa mentira universal: ²mañana te pago². Este pavo real exhibe las plumas de su linaje y considera una ofensa que no se le fíe o que no se acepte su recomendación. Si por el acaso, ocuparan puestos de importancia, sean públicos o privados, o les sonríe la fortuna, reclama saludos con venias a todo ser que se le cruza en el camino, reservándose el privilegio de contestar ese saludo, como en la fábula del gato y del león y revientan ofendidos,   si el chofer les ofrece el asiento de adelante.

Los autosuficientes

No se trata del docto, ni menos del sabio, los que casi siempre son seres humildes; sino, del sabelotodo, el que no admite opinión en contrario. Es esa especie que apela a la experiencia para rebatir al joven o a la modernidad para contradecir los argumentos de la experiencia o a lo ilustre de su profesión o prosapia de su universidad o de las Escuelas primarias o secundarias de las cuales egresaron, como si fueran  actos de fe. Se considera dueño de las editoriales y exclusivo lector de las revistas culturales y especializadas, aunque no las conozca ni por el forro.  Cuenta las plumas de colores que adquiere en alguna barata y las exhibe como si fueran  propias.  Para los autosuficientes basta su “nivel de inteligencia” y “sagacidad” para resolver todos los problemas de la vida y del trabajo y de los negocios, en particular. Ellos y sólo ellos son capaces de  resolver todos los problemas y menosprecian las posibilidades de otros. Hablan, aunque no corresponda al contexto,  de semiótica,  dialéctica, estadísticas y campanean las palabras, que expresan en gesticulaciones teatrales y, como el pavo real, se empluman en todo campo, pero al final sólo les queda la desilusión de los magros resultados alcanzados, cuando no, del fracaso, cuya responsabilidad eluden con el pretexto de que no fueron nunca comprendidos.        

Los vanidosos

Es la especie que halagada por la suerte hizo fortuna, o que la recibió por herencia, aunque después la hubiera perdido. El vanidoso hace de lo eventual o aleatorio o superficial toda su escala de valores. Los vanidosos son ciertos individuos que  fueron premiados con la fuerza de la inteligencia o con la figura que recibieron en el reparto de caras como beneficio gratuito del Todopoderoso o que, por méritos propios o sin ellos, alcanzan posiciones de importancia en el conjunto colectivo, razón por la cual, diría sinrazón,   menosprecian a todo el que a sus ojos carece de la misma condición que ellos poseen o se castigan a sí mismos con la envidia para quien los posee. Tratan de hacer ostensible sus categorías y nadie, mejor que ellos.  Es el complejo de la reina bruja con Blanca Nieves. El vanidoso es quizás el más representativo de la injusta comparación con el pavo real. El vanidoso olvida que todo en esta vida es  sólo prestado y que, como la palabra hombre viene de humus que quiere decir tierra, a ella volvemos y que, más allá de la muerte, sólo llevamos culpas y buenas acciones.

Mi culpa


Por mi parte no me excluyo de ninguna de estas figuras, pues todo dependerá de la ocasión y circunstancia, porque al fin y al cabo, es muy difícil ser su propio juez y cuando se pretende semejante función ya se es un poco engreído, autosuficiente, vanidoso y predestinado. Quizás si lo predestinado sea discutible y quede para los que, en pose mesiánica, se consideran los únicos con la estrella marcada para profetizar, dirigir los destinos de pueblos o instituciones y constituir dinastías para el gobierno que ejercen. Dios nos proteja de semejante especie de individuos.

domingo, 2 de junio de 2013

EL CUERPO DE CRISTO

EL CUERPO DE CRISTO

El Corpus Christi es una celebración de la catolicidad, dirigida a convocar la reflexión del significado y trascendencia de la oferta de Jesús de su cuerpo y de su sangre en la última cena. Su celebración en el mundo católico se adecua a las fechas más convenientes, según las costumbres para esos efectos,  tomando la relación con la fiesta de la Santísima Trinidad, precisamente en la semana que culmina en este mes de mayo y comienzos de junio, prefiriéndose el jueves o moviéndola hacia el día que dé  la oportunidad a todas las gentes que quisieran participar.

Como agua fiestas

La opinión que expondré no pretende lucir ni tampoco deslucir estos esfuerzos para convocar  a la reflexión de los fieles del significado del santísimo sacramento y de la razón de exponer la sagrada custodia con gran boato que, a lo mejor, contradice la humildad del Maestro, al hacer la oferta en la última cena  a la luz de la solidaridad de sus humildes discípulos y a los ojos de la traición, presente en esos momentos. Menos mal que cuando se lean estas líneas, si es que se leen, la fiesta ya habrá pasado y sólo quedarán los recuerdos de la belleza de las alfombras de flores,  de la emoción de haber participado en la multitudinaria  procesión y hasta la satisfacción de que Jesús Cristo se quede preso en esa custodia hasta volverlo a mostrar.

Multitudes y fe

Los medios de comunicación se complacen en portar la noticia con los datos numéricos de los asistentes y las fotografías que mejor ilustran la procesión, destacando la asistencia de la jerarquía eclesiástica y de las autoridades civiles y militares, de los que estuvieron presentes. Es su misión y la encauzan de la forma como el público lector la quiere conocer. El asunto de fondo es saber, cuanto de esa multitud está allí entendiendo ese misterio de compartir el cuerpo de cristo, cuantos están por cumplir con la obligación escolarizada y con miras a los premios o castigos,  cuantos por el gozo de los amoríos,  de la curiosidad o del temor a la crítica de las cofradías y hermandades. Al fin, es una forma de cada cual para llevar su fe.    

El significado del misterio.

Lo importante es reconocer que hemos de formar nuestra convicción de que la sagrada eucaristía es una realidad, es decir, la expresión de la presencia de Cristo Jesús; nuestro reflejo, nuestro sendero al encuentro divino y una expresión de unidad y de solidaridad, a la luz de nuestras responsabilidades y de nuestros derechos, como del derecho de los demás. Esto no es nada sencillo; pues, es algo así, como la búsqueda de nuestra identidad, como cristianos, más allá de fórmulas mágicas y de intermediarios. 

Por lo demás, bienvenidas sean estas manifestaciones, si de ellas resulta la reafirmación de la fe cristiana, como realidad de vida. 

jueves, 23 de mayo de 2013

LA UNIVERSIDAD en tiempos de " El nombre de la rosa"



ESTIMADOS LECTORES:
La universidad es una institución cuya actividad es un distintivo en cada país, siempre de acuerdo a su vocación y a su consideración en la arquitectura constitucional. Generalmente, en el mundo occidental, la universidad fue y creo que lo sigue siendo (con limitaciones) una garantía para el impulso de las libertades. Es cierto, lo que aquí se dice que es una de las más antiguas instituciones y por eso su resistencia al cambio, pero, hemos de referir cambio, sí, pero ¿en que sentido? Hacer de la universidad un centro de negocios convirtiendo el bien educación en un bien de comercio, sujeto a relaciones privadas, como ha sucedido en el Perú, eso no es admisible. Claro que las inversiones en educación son bienvenidas, pero INVERSIONES, sí  nunca la apropiación, por y para unos cuantos, del patrimonio institucional por un simple procedimiento administrativo como está sucediendo en el Perú. Universidades, cuyo patrimonio corresponde a  la universidad como persona jurídica, cuya personalidad le fue otorgada por ley, se convierta en una asociación de derecho privado, sin que los miembros de la nueva asociación hayan puesto un centavo y todo ese patrimonio acaeció por acción de la comunidad universitaria (Profesores, Estudiantes, graduados, egresados y estamento administrativo). 
Claro, cambio, modernizando los sistemas y logística para el ejercicio de las funciones que el Estado les encomienda. Cambio para introducirla de lleno a contribuir con el desarrollo de la ciencia y del país, con aportes al progreso de la HUmanidad.
Todo esto, respetando la autonomía universitaria, en favor de la Libertad   de enseñanza y científica.
Guillermo G. Guerra C.

TRIBUNA: IMMA TUBELLA
La universidad en tiempos de 'El nombre de la rosa'

IMMA TUBELLA 22/06/2009

La universidad ha perdido el monopolio del conocimiento. Los profesores ya no somos los únicos depositarios del saber. La Red nos ha jugado una mala pasada. Ahora tenemos dos opciones: impregnar de veneno los teclados de nuestros jóvenes con la esperanza de que aún se chupen el dedo o, simplemente, asumir nuestro nuevo e interesante papel de mentores experimentados y acompañantes metodológicos, más preocupados en enseñarles a gestionar y completar el conocimiento disponible y a desarrollar su capacidad crítica que en enseñarles a memorizar unos conocimientos como si fueran una verdad única.
En las universidades norteamericanas ocurren dos fenómenos que preocupan mucho a sus rectores y que no saben cómo afrontar, entre otras cosas porque tampoco se han preocupado por analizar los cambios en las actitudes y valores de los estudiantes del siglo XXI. Muchos profesores de élite, incluidos premios Nobel, tienen tres o cuatro estudiantes en sus clases. ¿Los más interesados en el tema? No. Los representantes de sus compañeros que se organizan para tener unos buenos apuntes y preparar bien los exámenes. Los profesores, digamos normales, ni tan siquiera tienen tres o cuatro. No tienen ninguno. ¿Cómo aprenden y aprueban sus estudiantes? Se reúnen en la Red y optan por obtener sus conocimientos de forma colaborativa, con materiales abiertos, de universidades de prestigio. En Quebec, por ejemplo, hay la Universidad McGill tradicional, y una Universidad McGill que funciona en paralelo gestionada por sus estudiantes, que se organizan según sus necesidades. ¿Este es el modelo que queremos? ¿O más bien queremos un modelo de universidad abierta a la sociedad, motor de la estrategia de modernización del país y de liderazgo en la economía del conocimiento?
En Estados Unidos ya hay cuatro millones de estudiantes en línea. Es verdad que Internet se implantó antes y que los nativos digitales ya han llegado a la educación superior, pero esta tendencia la empiezo a ver en mi universidad, la Oberta de Catalunya (UOC), donde cada vez llegan estudiantes más jóvenes. En ambos casos el motivo es el mismo: las demandas y necesidades de una población estudiantil no tradicional requieren que nuestras universidades reconozcan la enseñanza en línea como una pieza fundamental para el futuro y que este reconocimiento vaya acompañado de una mayor flexibilidad institucional para hacer frente a las nuevas necesidades de los estudiantes. Estoy convencida de que el futuro es híbrido presencial/virtual o, en el caso de los estudiantes a tiempo parcial, totalmente virtual. La enseñanza en línea no tiene nada que ver con colgar materiales en la Red; requiere, como en el caso de la UOC, repensar el modelo de aprendizaje y la misma estructura institucional.
Desafortunadamente, academia y cambio conjugan mal. Ya lo dijo una ex rectora de la Universidad de Oslo: "Si quieres cambiar un cementerio, no puedes esperar gran ayuda de los que están dentro". Quizás hasta ahora no ha sido importante, pero vivimos un momento en el que no podemos perder mucho tiempo. El cambio no es lo que amenaza nuestra supervivencia como instituciones de enseñanza superior; lo que la amenaza es el inmovilismo y la negación de una realidad evidente. Los inmovilistas son los mismos que lanzan adoquines a palabras como eficiencia, flexibilidad, gobernabilidad o incluso emprendeduría asociadas a la universidad.
La universidad desempeña un papel determinante en el desarrollo de la sociedad formando sus futuros líderes y preparándolos para vivir en un entorno en transformación continua. La pregunta clave es: ¿La universidad ha sabido transformarse ella misma? Yo afirmaría, sin miedo a equivocarme mucho, que la universidad es una de las instituciones más antiguas y con mayor capacidad de resistencia al cambio.
Si las universidades no podemos o no sabemos reenfocar nuestra manera de pensar y de actuar y redefinir nuestro papel en la sociedad, habremos fallado. En cambio, si nos atrevemos a trabajar a largo plazo, a fortalecer lo mejor de nuestro pasado y de nuestra tradición pero al mismo tiempo repensar y reforzar nuestras instituciones para el futuro de forma innovadora y colaborativa, daremos señales a la sociedad de que sabemos cómo afrontar nuestros retos, y los suyos.
Imma Tubella es la rectora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
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