Bienvenido a "Mi Celda"



El presente Blog incluye escritos jurídicos, educacionales y comunicológicos de mi producción intelectual, como tmb escritos de otros autores.






sábado, 16 de noviembre de 2013

POLÍTICA, DOCENCIA Y DECENCIA




Estimados cibernautas y lectores conocidos, todos amigos, el presente artículo puede ser repetido en cada elección, sin importar tiempo ni espacio; salvando las posibilidades de la cultura de cada uno de los pueblos. En el caso del proceso que comentamos aquí, resulta que una cosa se dijo en el proceso y otra es la conducta concreta asumida en el timón, conseguido con un determinado tinte ideológico y lisonjeras promesas de bienestar y de cambios. Por cierto, una cosa es ver al torero lidiando y otra ponerse en su lugar y eso puede explicar las conductas de los  gobernanantes; pues, la realidad los ha de empujar a seleccionar lo que pudiera resultar más adecuado para lo que significa inversión-empleo-crecimiento con desarrollo y bienestar en general. La verdad es que política y economía son dos lados de una sola medalla. Bueno, no estoy amenazando con desarrollar más lectura. 



POLÍTICA, DECENCIA Y DOCENCIA

En poco más de medio año, el país viene embarcado en fiestas electorales para constituir los niveles de gobierno regional municipal y nacional, pareciendo en esta oportunidad, como si quisiéramos revivir los carnavales  de antaño, pero sin la autenticidad que tuvieron (1)

Decencia o indecencia

El asunto es que existen fiestas y fiestas, pues las hay de las decentes  y de las indecentes y las fiestas que tuvimos y la que estamos preparando no se parecen a las decentes, es decir, fueron y es su característica el escaso respeto a la persona humana; abundan en promesas fáciles, en fabricación de falsas ilusiones y en insultos recíprocos. Estas fiestas resultan como de películas de terror en las que aparece un virus o bacteria, creados para las guerras bacteriológicas, inoculados en los candidatos, los cuales, como locos, buscan destruirse unos a otros. En consecuencia, el supremo juez, el pueblo, se confunde, se desespera y votará, pretendiendo corregir el sistema, a como dé lugar.

Ideologías

Las ideologías, como rutas de orientación y de convocatoria ya no son más que vías destruidas, polvorientas sin rastros y es como si fueran barro, piedras y todo lo que queda en el camino, imposible de distinguir de qué cosas se trata. Resulta, así, que el querer valerse de corrientes que ya son historia, no daría lugar a audiencia alguna y sólo se tendría un teatro vacío con actores que hablarían para ellos, si es que entre ellos pudieran entenderse. Lo que hoy importa es el cómo conseguir el bienestar de las personas en concreto, eliminar la pobreza crítica, hacer una sociedad de personas con alta autoestima de su dignidad y de su rol en la sociedad y tampoco estoy seguro que esto se entienda bien, si no se alínea a una ideología.

¿Qué significa hoy “derecha o izquierda”? ¿Qué, el antiimperialismo? ¿Qué, el Estado cómo gerente del Bien Común? ¿Qué, la Persona Humana cómo centro de la dinámica socio política? ¿Qué, la Libertad cómo deber y derecho?   ¿A quién le importa que estos principios sean la plataforma de la política, de la economía y del acontecer social, en toda su extensión? Sí hay, a   quienes les importaría que esto fuera así, pero quedan en la excepción y resultan como muestras de un glorioso pasado o un grupo de intelectuales,”incorregiblemente” demócratas y limpios.

Docencia Política

Lo ideal es que sobre estos conceptos se orientara el debate político, haciendo docencia para la realización de la vida en democracia, con libertad de pensamiento y expresión; pero, ¿quiénes y cuantos estarían dispuestos a mantenerse atentos a un encuentro con estos discursos? Esto, en estos tiempos, apenas si es posible en las universidades de hoy, en las que se busca el profesionalismo y poco la profesionalización sobre una base de humanidades, ciencia y tecnología, como sistema de vida y de ejercicio futuro en la profesión y en la vida.  Es aquí, en las universidades en donde deben forjarse los líderes, no sólo con fortalezas científicas y tecnológicas; sino, sobre todo, con una sólida formación humanística que abre la mente a la sensibilidad social y ética.

Irreparable pérdida

Desafortunadamente se ha perdido esa oportunidad en estas jornadas políticas, pues hay que reconocer que participan tecnólogos y personas de excelente actuación, tanto para la presidencia, como para el congreso, pero que cayeron en el juego de tener que satisfacer la inquietud  de conglomerados, bailando, lo que no saben hacer; simulando en lo que no creen y con aparentes deseos de querer hacer algo, sin saber con qué y cómo.

1.   Elecciones Municipales y Regionales 2010 y Nacionales 2011.       


domingo, 3 de noviembre de 2013

UNIÓN, SOLIDARIDAD Y DESARROLLO.

Los temas que abordo en este escrito son ideales inmemorialmente presentes enla historia de la humanidad y son la agonía de religiones como el cristianismo o el budismo; pero estorbos en la política y la economía; pero, en fin, tanto en unos como en otros se producen contradicciones en función de la "libertad" como de los "intereses individuales. 



UNIÓN, SOLIDARIDAD Y DESARROLLO

Indeseables fenómenos mundiales, nacionales y locales han generado desorientación y discordia en la humanidad y particularmente en las juventudes y todo, como resultado del egoísmo que alimenta la codicia y sume en la incertidumbre y en la desesperanza. Esta situación convoca a los comunicadores y medios de expresión, como esenciales vehículos de educación,  a hacerse presente y poner en el marco de la atención los necesarios valores que pueden despertar la atención hacia ellos de los responsables de la vida civil y política.

El valor unión

Un valor insoslayable es el de la Unión, que importa desprenderse del sí mismo y buscar los elementos comunes que hacen la identificación y nos ponen frente al destino que la divinidad o la naturaleza nos ha señalado.

Unión es lo contrario de protagonismo, vicio que impide reconocer méritos de otros y cierra el paso a quienes podrían aportar ideas y acción para la consecución de objetivos comunes que podrían mejorar el presente y el futuro.

Unión es el valor que sustenta la solidaridad, la cual lleva a la superación de impedimentos y dificultades y hace posible solucionar lo que individualmente es inalcanzable.

Unión es el valor que garantiza la estabilidad de la familia, cualquiera fuera el modelo que se adoptara, de acuerdo a las costumbres y reglas de cada sociedad, siempre que esté en ello el respeto y la consideración de cada integrante de este colectivo sustancial, célula de una sociedad organizada.

Unión es victoria en la competencia, articula los potenciales de cada componente, sobre la base de la conciencia de que todos hacen uno y que uno no hace a todos.

Unión es fortaleza, porque sólo por ello es posible descartar la envidia, el despecho o el odio, porque alimenta y conduce a la comprensión mutua.

Unión es compartir fortalezas y bienes para lograr vivir con paz y bienestar y esto importa convocatoria a la estabilidad del conjunto.

El valor Unión sólo es posible expresarlo con un sentido positivo, es decir, cuando la intención de la convocatoria para resolver asuntos en conjunto es el bien y  la defensa del colectivo contra agresiones injustas  con conciencia de que la acción ha de ser llevada sobre reglas éticas, sin abuso de las posibilidades que la unión de esfuerzos y recursos disponibles suele ofrecer.

El efecto unión

Por ello y debido al reconocimiento  de este valor existen los dichos que rezan “la unión hace la fuerza” o “haz el bien y no mires a quién” o dar de sí, antes que pensar en sí; porque, en efecto, muchas desgracias individuales o colectivas han tenido y tienen como causa la desunión y muchos de los males sociales acaecen por la falta de solidaridad o la perversa discriminación, es decir, cuando teniendo el privilegio de alcanzar alivio, sólo apunta a quienes considera de su simpatía o en función de mezquinos intereses o son útiles para propósitos inconfesables.

Unión significa reconocernos como una  especie sublime de  la creación, por encima de razas o de riquezas o de habilidades y limitaciones y, sobre esa base, de sentirnos seres capaces de contradecir la creación. No hay mejor remedio que cure la vanidad que el valor Unión. Seguramente, eso sucederá cuando nos sintamos amenazados por seres más allá de nuestro planeta. Entonces, la unión será la única solución. 

Salvando las dudas y las contradicciones en las correlaciones mundiales, no cabe duda que eso mismo llevó al esfuerzo de generar organizaciones mundiales que convocan a la unión y al respeto conjunto de las reglas internacionales de paz y particularmente las dirigidas a proteger los derechos humanos; pero pese a ello, se siembra la desconfianza y el temor y se filtran acciones de espionaje y amenazas que nada tienen que ver con la paz mundial; pero sí, con los intereses de los arbitros del mundo por sí y ante sí.

Negación del valor Unión


No hay unión para el delito o el mal o para romper la paz o la convivencia. Las organizaciones construidas sobre esa base son complicidad y los miembros de las mismas buscan satisfacción de objetivos perversos y son, al final, presa de la prepotencia y de la desconfianza entre cada uno de los miembros.  Este tipo de unión hemos de combatirla y para ello es la unión positiva. Sin embargo, esta unión, frente a la complejidad, sólo es posible con la acción concreta de sociedad civil y sociedad política, empresas de comunicación y comunicadores y de todos, en cooperación mutua.

jueves, 31 de octubre de 2013

CUANDO LlORA MI GUITARRA


Estimados cibernautas esta es la letra de una canción de un compositor de excelencia de la segunda mitad del siglo pasado. Hermosa canción, cualquiera fuera la voz que la interprete, siempre que profundice en el alma de la misma. 




LLORA GUITARRA

Cansado de llamarte, con mi alma destrozada
Comprendo que no vienes, porque no quiere Dios
Y al ver que inútilmente te envío mis palabras,
Llorando mi guitarra, te dejo oír mi voz.

Llora guitarra porque eres mi voz de dolor,
Grita su nombre de nuevo, si no te escuchó
Y dile que aún la quiero, que aún espero que vuelva
Que si no viene, mi amor no tiene consuelo
Que solitario, sin su cariño, me muero.

¡Guitarra!  Tú  que interpretas
En tu vibrar mi quebranto.
Tú que recibes en tu madero mi llanto,
Llora conmigo, si no la vieras volver. (bis)

AUGUSTO  POLO  CAMPOS


DE MÚSICA Y CRIOLLISMO

En 1944, Don Manuel Prado, el aristócrata, presidente de la República del Perú, declaró el 31 de Octubre DÍA DE LA CANCIÓN CRIOLLA, como un medio para desviar los conflictos campesinos y de obreros, lo que si bien es criticable; sin embargo, se hizo justicia y se propició el cultivo de las expresiones mestizas y nacionales, aunque, a pesar del esfuerzo que se hace en el presente, tiene poco eco en la juventud, ganada por las expresiones musicales más alla de las fronteras. Menos mal que el afán de disipar las tensiones, la población asiste a los festejos y si no baila, canta.
FELIZ DÍA A MI AMADA CANCIÓN CRIOLLA.




DE MÚSICA Y CRIOLLISMO

Patria y Música

La música es el sonido hecho poesía o la poesía hecha sonido, eso depende de la perspectiva de las miradas. Se ha fijado un día de recordación u homenaje a la música criolla, como un signo de reivindicación de nuestros valores culturales, dormidos y traslapados debajo de rumas de expresiones musicales de otros pueblos, valiosas, por cierto, poética y musicalmente, pero de otros ejes temporales y espaciales, es decir de otras patrias y otros recuerdos; los cuales pueden incorporarse a la cultura individual del que las vive en algún momento de su vida, pero que vienen por un proceso deductivo y no por una pertenencia cultural inmediata. Por eso, los sones de la tierra se sienten y se comprenden mucho más, lejos de la patria, que cuando estamos en ella. Se sienten también con gran intensidad en los momentos en los que la patria peligra o debe ser reivindicada. El grito del patriota hecho música ha hecho temblar al extranjero invasor. 

Valor universal de la música

La expresión musical dice de una identidad colectiva y todos nacemos como correspondientes a una comunidad, cuya historia se traduce en la genética de los individuos que la conforman y de los cuales nacen todas las expresiones artísticas.  De aquí el valor de la música que nos arrulla, nos sigue en el proceso de desarrollo y hasta nos acompaña al volver al polvo. Pero, junto con el valor de identificación cultural, la música, como expresión del espíritu, se enraíza en lo más profundo de la humanidad, al punto que identifica a un conjunto de patrias que hacen una sola cultura, como la cultura occidental que aglutina valores continentales, que se universalizan con el aporte de diversas culturas. Así pasa con los tambores y maracas del continente africano, tan nuestros como lo son de los aborígenes de esos lares. Podríamos decir, por eso, que la historia de la música es la historia de la humanidad y cuando se universaliza es un vínculo de unión y solidaridad.

La música popular peruana

La cultura europea, vía la conquista española, trajo  nuevo idioma, nueva religión y nuevos modos de expresión artística a un espacio de aborígenes con cultura y civilización  bastante desarrolladas, particularmente en la música, al punto que ante la fortaleza e influencia de ésta en el ánimo de los nativos, se establecieron limitaciones oficiales que llegaron hasta la persecución. La fuerza del desarrollo de una nueva población ( criollos y mestizos), de incorporaciones de nuevos grupos étnicos ( negros)y de  movilizaciones de clase social trajeron, como lógica consecuencia  de la diversidad de identidades, nuevas manifestaciones artísticas y una de ellas fue la marinera que, según algunos bajó de los salones a los callejones, pero otros afirman que fue arrebatada a los negros por los blanquiñosos limeños como refugio en los recuerdos de su fortuna de antaño. En este contexto podemos distinguir en la música popular peruana la indígena, la criolla y la negroide. En la investigación musicológica se ha  dado mayor énfasis a la música incaica que a las otras y el desarrollo del conocimiento de estas expresiones debe ser el trabajo de universidades y conservatorios. Sólo así contribuiremos a afirmar nuestra identidad, aunque por la globalización el rock nos siga inquietando y hasta dominando.   

El criollismo

Es una expresión que dice de una de las tendencias mestizas en sus producciones artísticas de diversa índole y que se traducen en la música y en la danza; sin descartar otras, igualmente valiosas.  Es algo así como el deslizamiento del alma popular peruana en la música europea, española o austríaca. Zarzuelas, operetas  y valses de este origen invaden los teatros y salones exquisitos de la capital de la República y no menos de las sedes provinciales con prosapia artística y, como el espíritu no tiene clase, las melodías de estas manifestaciones discurren a los oídos de la gente del pueblo de alma sensible que las transforma  y las presenta con versos, melodías y ritmos propios, un poco fuera de las sofisticaciones técnicas de las orquestaciones profesionales, en muchos casos sin registros escritos y con lanzamientos de oído, razón por la que los autores se pierden y las composiciones se repiten como un hecho colectivizado. La marinera y el vals son expresiones típicas del acrisolado mestizaje. La marinera es la consecuente del fandango y las tonadillas españolas que el talento mestizo la peculiariza y la perfila de un modo inconfundible y que debe su nombre a Abelardo Gamarra “El Tunante”.El vals es la transformación del vals vienés y junto a él,  la polca que es manifestación de algarabía jaranera, seguramente resultado de conjugaciones populares peruanas con las sofisticadas europeas.

Si bien las distancias eran una barrera entre los países del sur americano (Perú,Chile y Argentina), la música siempre viajaba con las giras de los intérpretes, influenciándose recíprocamente. Algo de esto también se incluyó en la generación de la música criolla que cobra personalidad hacia fin del S. XIX y que se  afianza con el destaque del talento de Felipe Pinglo, hacia el último lustro de los primeros treinta años del S.XX. Felipe Pinglo es el Maestro, es el hito que marca la evolución de la música criolla y, especialmente, la del vals. Discurren por los valses de Pinglo sabores románticos, como en el Huerto de mi amada; nostálgicos, como en el Espejo de mi vida,  de sensibilidad al dolor, como en el Canillita o en el  Labriego y de sana rebeldía, como en El Plebeyo. Al mencionar a Pinglo no ignoro la pléyade de nuestros autores, no solo limeños, sino de todo el Perú, como Carreño, autor trujillano y tantos otros. 

Mi saludo y mis recuerdos

No quiero concluir sin saludar a quienes siguen esforzándose por conservar y rescatar este aspecto artístico que corresponde a nuestra identidad y sin dejar de exhortar a nuestros conservatorios para que, sin dejar la música de elite,  intensifiquen la investigación y el conocimiento de nuestros compositores y  de sus valiosas producciones, mostrándolas al mundo con orgullo. Recuerdo que, en una estadía en Alemania, a comienzos de los sesenta, me llené de orgullo al encontrar anunciado en el Conservatorio de Colonia la realización de un seminario sobre la música criolla del Perú. En aquellos tiempos, en el Conservatorio de Música de Trujillo esos géneros populares no tenían cabida.


Ahora, quiero hacer justicia recordando con entusiasmo y gratitud al maestro Wilfredo Obando, autor de la marinera “San Miguel de Piura” que es como un himno de esa tierra y su vals, entre otros, Adelaida, dedicado a su hermana. Fue mi profesor de teoría musical en el colegio.  En él, rindo homenaje a todos los músicos criollos de la jarana y del recuerdo.  

domingo, 13 de octubre de 2013

UNT, UN ANIVERSARIO EN CRISIS.

UNT, UN ANIVERSARIO EN CRISIS


La Universidad Nacional de Trujillo (UNT) con su carácter de universidad pública celebró el 12 de octubre el 182 aniversario de la instalación del claustro (1831)  y, así, entonces, emprender su funcionamiento, creada como fue el 10 de mayo de 1824 por el libertador, Don Simón Bolívar, a iniciativa del tribuno, Don José Faustino Sánchez Carrión. Se prendió, de este modo, un faro al servicio de la ciencia y de la educación superior del pueblo; pues la independencia lograda sin fortalezas científicas y tecnológicas, resultaría disimulada dependencia de otras naciones  que impulsan adelantos en el conocimiento de sus integrantes y jalan sus iniciativas hacia el crecimiento y el desarrollo de sí mismos y del país.

Una crisis sin sustento

Desgraciadamente, esta nuestra universidad se debate en estos meses en una crisis que me parece más un expediente para suscitar escándalos, allí, donde se trata de meros dolores de funcionamiento,  superables por acciones internas y, en todo caso, del Ministerio Público, sobre cuyos resultados será ya un asunto de la justicia o de la administración, según las responsabilidades que se derivaran; pero, ¿del Congreso de la República?

Lo que sí causa dolor y resentimiento es que el escándalo, ocasionado por la ruptura del secreto de las pruebas de admisión, se produzca por conducto de quien jurase fidelidad a la institución, al asumir el cargo delegado del estamento estudiantil. Fue siempre la inquietud y la prédica de las juventudes estudiosas constituirse en una voz de las reservas morales en el manejo de la universidad, en todos sus aspectos. Por cierto, que esa obligación moral y legal no sólo lo es del estudiante; sino, también del estamento docente y del egresado; como, del cuerpo de administrativos. Sin embargo, lo grave y lo sintomático de este hecho es lo indeseable para el futuro del ejercicio profesional: pues, es algo así, como el indicador de la crisis moral en el manejo de la Administración del país y de los intereses del pueblo. Ciertamente, la inconducta de un miembro no puede manchar al colectivo.

Otras inquietudes

Por otra parte, hay  inquietudes que tocan ya al estilo de gobierno, en cuanto  tienen que ver con la observancia de los procedimientos para la creación de carreras profesionales, lo que llevado al nivel de la comunicación social ha despertado la acción del Congreso de la República y ello mueve la preocupación de la colectividad y emerge la especulación y el interrogante: “Autonomía universitaria ¿para qué?”

Significado del Claustro

En esta ocasión, debemos valorar el sentido que está en el fondo de la nominación claustro  que, tomando la evolución social y legal de la universidad peruana, no es otra cosa que la solemnidad de acreditar al cuerpo académico organizado e integrado por profesores, estudiantes y graduados, los que desde ese momento se deben a los principios universitarios y a la normatividad correspondiente.

Alcances de la autonomía universitaria

La autonomía obliga a resolver los asuntos académicos, administrativos y económicos y, de ninguna manera sobreponer los intereses individuales o de grupo o ideológicos. Peor todavía, dejar de resolverlos, poniendo como biombo al Ministerio de Economía o al Poder Judicial, como si las facultades administrativas se dieran como adorno o para ensayos deportivos. No, tales facultades importan enfrentar riesgos y hay que asumirlos con la razón y el corazón. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

EL SECRETO DE LA PEÑITA. CUENTO REGIONAL

Este cuento se desarrolla en Piura, ciudad del norte del Perú, cerca de la frontera con el Ecuador. Como todo cuento tiene algo de verdad y mucho de ficción. El fondo del mismo es conducir al lector a apreciar el valor del agua y las precauciones  a tomar, respecto a las corrientes en los ríos, cualquiera que estos fueran.  También pone en el recuerdo la prepotencia de los dueños de los esclavos y el desarrollo de las relaciones humanas pese a los prejuicios de clase o color y de cómo el amor supera los prejuicios raciales e infunda valor para enfrentar lamuerte con dignidiad. NADA HAY COMO EL AMOR.



EL  SECRETO DE LA PEÑITA

Érase una vez un río, rugiente en crecida, lánguido, de cauce árido y mustio, en las épocas de sequía. El río era la alegría de paisanos, campesinos, jóvenes y ancianos. El río era todo y su ausencia era tristeza,  preocupación, desgracia de las gentes del campo y de empresarios; al fin, lo era para ricos y peor para los pobres. Su ausencia era la pobreza. Venía de lo más hondo de la sierra del Departamento de Piura (Perú), se  le llamó río Huarmaca, como que nació en la cuenca del río Huancabamba de la provincia del mismo nombre. Era el río Piura.

El río bramaba, descendiendo entre rocas, sembríos y corrales, hechos en su cauce. Pasaba por las poblaciones  en medio de la alegría de todas las gentes desde lo más alto de  la sierra hasta su encauce por la costa y su desagüe en el  mar. El río dividía la ciudad, quedando Piura a su margen izquierda y el distrito de Castilla a su margen derecha,  siguiendo el curso de su recorrido hacia el final.

Los distritos  de Piura y Castilla estaban unidos por un puente hermoso y valiente, con pérgolas en su lado izquierdo, caminando de Piura a Castilla. En el verano, los piuranos de la tercera edad reposaban en esas bancas de madera, colocadas en media luna.  Era todo de fierro, con unas poderosas bases a las que llamábamos castillos, capaces de resistir los más duros golpes, como que los resistió por largos años hasta su colapso, que se produjo por  el  ingreso de un camión con una pesada carga, en tiempos malos  para  el puente, ya envejecido y cansado. No menos sucede con los humanos, cuando el camión de carga lleva los males de la vejez y los descarga sobre el pobre viejo.  

Entre Piura y Castilla

Entonces, la llegada del río era una feria. Las campanas repicaban el anuncio de su entrada y los muchachos corrían de modo audaz por su cauce, como queriendo hacerle camino. Desde el puente  y desde las orillas, la gente les  gritaba: ¡Ya está cerca, salgan del  cauce, muchachos de mierda!  A lo largo de las riberas se alzaban los pañuelos, los picos y las palas, saludando al coloso. Los mayores y los más prudentes se agolpaban en el puente ya sea para verlo llegar y pasar con la carga que traía. La corriente arrastraba piedras enormes y toda clase de animales y árboles, sembrados  a lo largo de su lecho, mientras permaneció ausente, pues su estadía en el cauce no era de largo tiempo, su caudal bajaba paulatinamente hasta que se perdía, quedando humedad suficiente en ciertos lugares  que algunos aprovechaban para sembrar   verduras y frutales.

No obstante su enorme fuerza, el río sobrepasaba ese espigón de piedra que llamábamos la “peñita” que quedaba apenas si cubierta hasta que bajaran las aguas y el río se quejara de abandono; entonces, fugaba, pero la peñita quedaba con son triunfante, reteniendo  un charco grande, como si fuera una pequeña laguna, con más o menos altura de agua, como solaz de la misma y el  signo de su victoria. Era como si la peñita  hubiera querido detener el río y allí quedaba parte de él haciéndole coro y dándole vueltas por todo su alrededor; pero ¿por qué ese charco? ¿Por qué en ese lugar, si existían muchos en esos lares, adecuados para empozarse el agua y formar pequeñas lagunas? ¿Por qué,  el agua permanecía fresca y no se pudría o abombaba? Curiosamente,  tampoco era un nido de zancudos o de mosquitos, simplemente era como una enorme  tina de baño.

La Tina

La Tina era un espacio en el Distrito de Castilla o Tacalá, situado  a corta distancia del río. Según la leyenda, la Tina habría sido una fábrica de jabón, en medio de una hacienda y en un sector de su nombre. En las  pailas de esa fábrica de jabón se habría echado a Matalaché, como castigo al esclavo negro de quien se enamorase la hija del hacendado, una preciosa joven de tez rosada y rizado cabello. Matalaché, orgulloso de su raza, adquirido como sementero, traído sabe Dios de qué lugar del África, también, enamorado, embarazó  a esa linda perla,  en medio del fuego de ese inmenso amor y en el encuentro de dos razas.

Si La Tina fue o no, realmente, esa fábrica o una hacienda o una vieja huaca o instalaciones para hacer ladrillos, nadie podría dar razón. Había allí una rara construcción  que  parecía un horno hecho de adobes, junto con otras instalaciones, todas de barro, a modo de montículos diversos, como si se interconectaran por canales artesanales. Era un lugar  misterioso. Las gentes hablaban de  haber visto en la media noche sombras, escuchado golpes de sables, de aparecidos, vestidos de soldados españoles y de gritos de moribundos. Nunca tuve la suerte de ver ni de oír los sucesos de esos testimonios.

Ese lugar era mi  paso para ir al colegio y, mientras fui estudiante y como solía trabajar algunos días hasta muy tarde, ese era mi trayecto de regreso de Piura, pero  nunca a la media noche. Contaban, también, que se escuchaban los quejidos de los supuestos esclavos negros del hacendado y el chasquido de los azotes, dados por malvados capataces, otros negros, entrenados para esa labor. Muchos borrachos hicieron promesa de no beber más, pues los fantasmas de esos negros verdugos  les habrían amenazado con azotarlos o cortarles el cuello si continuaban con su vicio. Se contaba de un cura sin cabeza, castigado por haber pecado con  una esclava. Simplemente, el cura habría sido uno de los tantos blancos hispanos residentes en la hacienda y encargado de la parroquia o capilla y para esa gente, en aquellos tiempos, era un crimen mezclar la raza blanca con una que tenían como inferior a ella.  
No faltaron comentarios de que por los alrededores de ese horno cabalgaba a punto de la media noche un jinete endemoniado o el demonio mismo que pasaba hacia Piura, directo al parque Pizarro, ahora de las Dos Culturas, porque cerca de allí vivía su novia, la mujer del diablo.

El duende “Sibilino”

Hermosos tiempos aquéllos, de cuentos y fantasías, de aparecidos y fantasmas. Hoy, todos ellos se han ido y nos hemos  quedado con los extraterrestres y los zombis, sin haber perdido las fantasías. Hoy, es preferible encontrarse con mil fantasmas que con un vivo acechando, viejo, joven, mujer o niño; o individuo con uniforme policial o elegante o pobremente vestido, pues podría resultar un delincuente o un desesperado individuo en sequía por la falta de droga, entonces, eso sí  sería peligro real, como efectivamente lo es.
En medio de esas fantasías populares, antes, como  ahora, se sigue recordando al duende Sibilino y a esa bonita canción que, en ronda alrededor del monumento a Francisco Pizarro, cantábamos los niños: “El duende Sibilino toma sopa con comino, come pan y toma vino”. Los muchachos hacíamos apuestas sobre  quien entonaba mejor, silbando o tarareando.  Se nos asustaba con eso de que los duendes se llevan a los niños “moros”, es decir, no bautizados; pero, con la canción de Sibilino se hacían simpáticos y se les llamaba para jugar con ellos. Por supuesto, los duendes nunca llegaron, como tampoco hoy se les ve; aunque no falta quien dice haberlos visto, escondidos en una higuera, en el jardín de una casa en la que habitaba una familia con su niño no bautizado. Bautizado el niño, los duendes no tenían más que fugarse tristes y fracasados.
 
El gran secreto

Esa peñita era preocupación de las familias, pues muchos imprudentes se bañaban allí, tirándose desde la esquina de la peñita y no se les veía salir más. Durante la estadía del agua corriente, el río cobraba algunas vidas y en esa temporada, 2 se ahogaban en cualquiera de las zonas del río y 3 en la zona de la peñita. Al secarse el río,  esa lagunita capturaba a más de uno de los bañistas que a ella llegaban a refrescarse, sumergiéndoles al fondo.  ¡No te bañes en la peñita ni te acerques a ella! ¡Allí vive un demonio y te puede llevar! Era la súplica de madres y padres a sus hijos o parientes.    
Lo peor de todo, era que la peñita no devolvía los cuerpos y por más que se rastrease, los cuerpos no aparecían. ¿Qué se hacían? Siempre fue el gran misterio para todos; pero, yo llegué a saberlo, porque el duende de la peñita me contó el por qué y el dónde iban esos niños inquietos y, ahora, quiero contarles a Ustedes, pues la peñita ya no está más allí y puedo romper la promesa que le hice a ese duende.

La peñita

Tomando el camino desde la Tina, yendo directo hacia el río, se encontraba la peñita, en la orilla de Castilla, más o menos a tres cuadras  al sureste del  puente viejo, al término del  malecón de Castilla.

La Peñita era como un viejo puente preincaico o un molón para atracar las canoas, seguramente para pescar o extraer material que para algo les serviría a los antiguos peruanos.  Era un molón de medianas piedras, construidas de tal modo que durante mucho tiempo resultó casi imposible el destruirla a golpe de combos o de picos. Las piedras estaban sólidamente unidas y su unión era la fuerza de ese molón. Claro, como se dice: la unión hace la fuerza.
El agua de esa laguna se mantenía fresca y se reflejaba en ella una especie de arco iris, como resultado del lodo y de las hojas que sobre sus aguas flotaban. La rodeaban  un grupo de hermosos y frondosos sauces que se inclinaban respetuosos  ante los reflejos de las aguas que se formaban al brillo de los rayos del sol ardiente.

Las orillas de la laguna eran muy resbaladizas. Se podía caer al agua si es que no se andaba con cuidado, como en efecto muchas veces sucedió. Pobre del muchacho que resbalase y no encontrase auxilio instantáneo; pues simplemente la peñita se lo podía tragar.  

El misterio del Duende

Era tan bueno y dulce el duende Sibilino. Parecía un niño eterno, es decir de los que jamás se harían adultos o envejecerían. Le gustaba descansar debajo de las ramas de los sauces, mientras silbaba esa canción que los niños entonábamos.

Cierta noche, con el propósito de cortar camino hacia mi casa, sita en frente de la plazuela Montero, tomé como vía el cauce seco del río, cruzando desde el antiguo mercado central de Piura, en la ribera izquierda, directo hacia la peñita. Era una noche de luna llena y, para darme valor, fui cantando  el duende Sibilino toma sopa con comino/come pan y toma vino. Cerca ya de  la  peñita, una voz atiplada gritó: ¿quién me llama?  Sorprendido y temeroso dirigí mi mirada hacia todos lados y no distinguía ni una sombra. ¡Aquí estoy,  en el sauce de la peñita!, ¡acércate! Sí, era un sauce enorme, con ramas y hojas maltratadas. Sacudí el miedo y allí estaba ese enano, de cara y cuerpo de niño, como si fuera sólo el recuerdo de un adulto, pensando en lo que fue su niñez. Quise emprender la carrera, pero fue como si estuviera clavado en el lugar. Con voz temblorosa le pregunté ¿eres de este planeta o de otro mundo?
-. Ni de éste, ni de otro, estoy sobre el tiempo. Respondió burlonamente.
-.En algún lugar debes vivir, le dije intrigado.
-. Por ahora soy el guardián de este lugar y tengo un reino debajo de la peñita y, por fin, da lo mismo allí, aquí o en cualquier otro sitio. Te he dicho ya que estoy sobre el tiempo y el espacio, límites de los miserables mortales.
-. No te entiendo, Sibilino.
-. Ni lo entenderás, pobre mortal. Me verás, si yo lo quiero y tú, sólo si tienes fe. Todo es un asunto de voluntad, pero de voluntad con valor y convicción. Así es toda la vida; pues, con fe y voluntad hasta las tinieblas serán como la luz y podrás ver todas las cosas clarísimas.

Me sobrepuse al miedo, me acerqué y observándole le comenté, creía que los duendes eran enanos revejidos, con dientes filudos, orejas en punta y sombrero alón, pero vaya sólo pareces un niño, como cualquier otro. ¿Cuántos años tienes?
-.  Ni muchos para desesperarme, ni pocos para no saber nada. Lo que de mí o de los duendes se dice son cuentos de viejas chismosas que se divierten metiendo miedo a la gente.
-. Sabes mucho, Sibilino.
-. Tanto como se puede ver en el correr del tiempo y en el espacio. Aquí, en este espacio, he visto transcurrir cientos de personas y de sucesos, he visto a las hermosas princesas tallanes, correr la sangre de sus pueblos por dominadores sucesivos, he visto saciar su sed a las huestes con españolas, conquistadoras y  a los montoneros  de Piérola; también, jugar con pelota de trapo a Sánchez Cerro y a Velasco Alvarado, presidentes de tu patria; ah! Como olvidar al pintor Montero haciendo un hermoso cuadro de mis sauces y esta preciosa laguna, como, a los soldados valientes y a los temerosos entrenarse para la guerra, como si la guerra fuera juego. Siempre te he visto pasar apurado a tu casa. No te imaginas los actos heroicos y también los perversos que he visto.
-. ¡Caray! Ahora, tengo yo que estudiar todas esas cosas. Dime, Sibilino, ¿no es aburrido vivir tanto tiempo?
-. Si no se envejece y no se padecen calambres ni  dolores de huesos, es decir, si no te agarra la artritis y la artrosis, ni se te cae el cabello,  ni el pellejo se te arruga ni se te reseca, si tampoco tienes que sentir el miedo que embarga a los viejos, desesperados por sus pensiones, por las ingratitudes de los hijos que criaron o el remordimiento de los que no atendieron, es hermoso vivir eternamente.
-. Pero, eso es pedir mucho, Sibilino
-. ¿Sabes también por qué los ancianos duermen poco y se levantan temprano?
-. Ni me lo  imagino, pero conozco a  algunos vecinos de avanzados años que al parecer ni siquiera duermen y salen a sentarse a las bancas de la plazuela Montero, en frente de  mi casa.
-. Sencillo, chico,  porque temen lo desconocido, sienten que la vida se les acaba y sufren por la despedida. En fin,  si  se vive de largo y lo que llamas tiempo no se siente, no es aburrido. En buen romance, ustedes tienen que envejecer y morir porque requieren espacio para vivir. Peor todavía, nada les  parece bueno y jamás se  sienten satisfechos, se aburren pronto y beben alcohol hasta perder los sentidos. Si son rubios,  quieren pelo negro, si tienen una linda y buena mujer, quieren la  del vecino, sin importarles que ya es vieja y fea. Mejor es que mueran y vuelen a otra dimensión, no siempre cómoda y agradable para muchos. Eso dependerá del modo de vida que aquí llevaron.
-. No te entiendo del todo, Sibilino. Si así fuera; entonces  por qué lloramos cuando se nos muere alguien que queremos o que lo necesitamos.
Sibilino, calló; sacó unas hojas que tenía cerca y se las comió.

Se devela el misterio

Entonces sentí curiosidad por saber la sed de sangre de la peñita, es decir de ahogar a los bañistas. Un tanto con tono de angustia, pregunte a sibilino.
 -. ¿También sabes de los ahogados y por qué quienes aquí se ahogan no aparecen? 
-. Sé todo eso, como que estás allí parado. Ellos, los que se ahogaron, están dichosos allí, bajo tus pies; es decir, en otra dimensión. Son lo que quieren ser, frutas o flores, brisas o luz.
-. ¿También pueden ser humanos  cómo lo fueron antes?
-. Ya no, les bastó con una vez. Como Ustedes dicen: una sola vez se escaldan los gatos.
-. ¿No extrañan a su familia o a sus amigos?
-. Hay tanta miseria en el mundo, tanta maldad que es preferible ser humo que carne. ¿Te acuerdas de ese loco, llamado Manterito? Era un hombre muy bueno, trabajaba de día y de noche para darle lo mejor a la mujer de sus amores, pero ella le fue infiel y en vez de matarla, a ella y a su amante, perdió la razón y un día, quien sabe lúcido, prefirió venir aquí y ahogarse.
-. Recuerdo a Manterito y  la canción que alguien le inventó: Manterito mató a su mujer con un cuchillo del porte de él, la metió en un fardo, la llevó al  mercado y se puso a vender.
-. Eso, eso. ¿Recuerdas a la Chava?
-. Claro que sí,  la recuerdo.  Era una mujer ya de algunos años. Se iba con los soldados del Cuartel La Merced y hacían sus cosas.
-. Cierto,  era una mujer que prestaba servicios a la tropa de ese cuartel. Un día, encontró en su casa a su preciosa hija muerta y ultrajada. No resistió, tenía esperanzas de que fuera una mujer de bien y pudiera ella descansar en su vejez, pero el destino no le fue propicio; vino aquí y desesperada se ahogó. Dime, ¿qué van a extrañar? Ahora lo tienen todo, sin estar aquí.
-. Sibilino, tienes razón,  siempre escucho a los amigos de mi padre decir: La vida, aunque dura, siempre es querida  y nadie quiere perderla.
-. Esos son pura boca, muchacho. No sabes cuantas gentes invocan la muerte, desilusionados o que padecen males de males y se cansan de recibir golpes tras golpe. ¿Te has dado cuenta que los que se ahogan sin quererlo, sólo son niños? Nosotros, allá, escogemos a quienes habremos de recoger por este medio que llamas peñita y por otros muchos. Sólo recogemos a inocentes para que así se mantengan y evitarles el riesgo de sufrir la maldad o de convertirse en otros malvados, como maldades les testimonian muchas gentes y hasta sus padres, presas de vicios y de irresponsabilidad.
-. Mi hermanito, al que te llevaste, no hubiera sido de esos malvados.
-. Lo sé, pero era tan inocente, como no lo eres tú, y tan ingenuo que pronto le hubieran convencido de que tú eres un malvado, que la virtud es molesta; el trabajo, terrible; la solidaridad, estúpida; la honradez, tontería y el trabajo, un castigo, ¿te das cuenta?
-. No tenías que llevártelo, yo lo hubiera guiado, le dije, resentido.
-. Simplemente nos llevamos a los inocentes puros, para que no vivan a merced de los malvados; porque llegaron aquí convencidos por malos vecinos que los indujeron a desobedecer el mandato de sus padres de no venir a bañarse aquí. Así sucede con los niños que no tienen una pizca de malicia, fácilmente los malos los arrastran a la desobediencia y hasta al vicio, sea juego, alcohol o drogas. ¿No has escuchado ese dicho de  yerba mala no muere nunca?
-. Claro que sí, lo repiten muchos sólo por decirlo y nada más. Dime, por favor Sibilino, ¿por donde se llega a esa dimensión?, ¿cuál es la entrada por la que se deslizaron los bañistas ahogados?
-. ¡Qué pena! Me está prohibido revelarlo, salvo que tú quieras ahogarte,  haré una excepción contigo y te llevaré a esa dimensión, sumiéndonos en el barro que está al fondo de esta lagunita preciosa.
-. No, no, prefiero vivir entre los peores. Explícame, Sibilino, ¿quiénes son los peores?
-. Sencillo,  sé que también lo sabes y conoces a muchos de aquéllos que hacen llorar a sus padres, matan a los pajarillos, arrancan las flores de jardines que no son los suyos, se mofan y maltratan a débiles y ancianos; en fin,  muchos perversos que desvalijan a viudas y huérfanos, calumnian y difaman a su prójimo y abandonan a sus seres queridos, dicen querer al  pueblo y le roban todo lo que pueden.
-. ¡Uf!, Sibilino, sí,  son muchos.

Sibilino empezó a silbar melodías extrañas para mí, pero dulces. Reinicié mi camino, entonando su canción. Sibilino, gritando, dijo, entonas muy mal mi canción!
Bueno, por lo menos, lo intento, le respondí.
Bien, retrucó, inténtalo y que cada vez sea mejor que la anterior; pues, no sólo debe ser la intención, sino, la constancia en hacer bien las cosas.
Seguí a paso ligero, pensando en volver la próxima luna llena.

Como ven, se aclaró el misterio de los desaparecidos. Ellos viven felices en otro espacio, sin memoria de este mundo que no quiere entender el porqué  de tanta maldad. 

¿Dónde estarán, ahora, esos felices ahogados? ¿Dónde estará mi hermanito? Hace ya algunos años, me llegó la noticia de la destrucción de la peñita a golpe de dinamita, hecha por una empresa Yugoeslava, por la década de los años 70, la que tenía a cargo alguna obra pública en el Departamento de Piura. El Río Piura,  ya no es más ese brioso río. Se acabó la Peñita y  cómo se dice, muerto  el perro, acabada la rabia. ¿Rabia?